Introducción. ¿Cuál es la conducta que queremos mejorar o cambiar?
Lo primero que se debe hacer es observar de una manera sistemática el comportamiento del menor. Es decir, evaluar su conducta. Para ello nos fijaremos tanto en su forma o expresión (frecuencia, intensidad, duración: Análisis topográfico), como en las variables antecedentes y consecuentes (Análisis funcional), es decir que acontecimientos ocurren inmediatamente antes y despúes de la emisión o aparición de una conducta-problema
A partir de aquí seleccionamos las conductas que se desean modificar, definiendo a su vez los objetivos que se pretenden alcanzar con la intervención