Respecto a las Instrucciones u órdenes
que se le dan al menor, éstas deben ser claras y concretas, y deben ser expresadas en
forma de afirmación, no como petición. Por ejemplo “recoge tu habitación, por
favor” en vez de “¿quieres recoger tu habitación, o “¿te importaría recoger tu
habitación?”.
A la hora de dar
instrucciones u ordenes es posible que se de una dinámica, según la cual ante
la orden, el menor desobedece, el educador vuelve a avisar, el menor sigue sin obedecer, por lo que, se le
vuelve a avisar, esta vez gritándole… y el menor vuelve a negarse, hasta que ya
harto el educador se levanta y le guía al menor para que cumpla su
trabajo.
En este caso, es
necesario que los menores aprendan a que, como mucho, solo se les va a avisar dos veces para que cumpla con su cometido.