Se van a presentar las
principales técnicas operantes para generar o potenciar conductas positivas en
los menores.
El refuerzo
La forma más básica y efectiva de mantener un comportamiento es reforzándolo, es decir, ofrecer una
recompensa por la emisión de una conducta. Si lo que se busca es un cambio de comportamiento, es igualmente
efectivo el uso del reforzamiento, pero en este caso reforzando las conductas
diferentes (incompatibles) a la que se espera modificar.
Moldeamiento
Consiste en ir reforzando aproximaciones
sucesivas de la conducta objetivo que se quiere implantar, es decir, ir
reforzando aquellas conductas que se aproximen a la conducta meta final. Para
ello se tienen que seleccionar previamente las conductas intermedias que se van
a reforzar, y se refuerza cada vez que se presente un progreso. Una vez
alcanzado un progreso, éste deja de reforzarse (se ignora), hasta que aparece
un nuevo progreso, que será reforzado.
Encadenamiento
En este procedimiento se debe ir reforzando cada vez
que el menor se aproxima a lo que queremos que realice, aumentando la
dificultad poco a poco. Es parecido
al moldeamiento, pero al contrario que en éste, en el encadenamiento las conductas
previas (los progresos) se tienen que mantener.
Ejemplo: la conducta de comer solo se puede dividir en
diferentes partes: coger la cuchara, introducirla en el plato y llevársela a la
boca sin tirarla.
Modelado
Consiste en que
el menor observe la conducta de un modelo (el propio educador u otros menores)
y la imite para adquirir nuevos comportamientos, o para fortalecer o debilitar
otros. Se trata de un proceso de aprendizaje observacional, en el que la
conducta de un individuo (o un grupo) actúa como estímulo para generar
conductas, pensamientos o actitudes semejantes en quien lo observa y es
reforzado por imitarlo. Se deben dan intrucciones claras; el menor imita al
modelo y se le refuerza por ello.
Programas de puntos
A veces no es posible recompensar de manera inmediata la conducta del menor, En estos casos se puede utilizar un programa de fichas o puntos, que se convertirán en los reforzadores que podrán ser cambiados por otros “premios”.
Procedimiento:
1. Seleccionar
las conductas que se van a modificar.
2. Fijar el
valor de las fichas o puntos y la manera
de lograr cada punto.
3. Es preferible
seleccionar conductas de dificultad media para el menor.
4. Seleccionar
un momento del día o de la semana para cambiar los puntos.
La técnica está
especialmente indicada para la modificación de conductas problemáticas (comportamiento
disruptivos) y para mejorar el rendimiento académico.